El fin más que el medio
El fin más que el medio
Por David Zepeda
Hace unas semanas me encontraba parado en el medio de la Esplanada dos ministerios en el centro de Brasilia, observando todos los puntos cardinales, asombrándome cada vez más por el orden y simetría de la capital de uno de los países más grandes del mundo: Brasil.
La Esplanada es un área abierta de 16 Km de largo, que corre de oeste a este, en donde se encuentra la mayoría de las oficinas gubernamentales y donde se puede apreciar, casi de forma perfecta, la estructura de los edificios de los ministerios y otras agencias públicas repartidos equitativamente en cada uno de los lados como que si se trataran de estanterías de libros en una biblioteca universitaria.
Brasilia no ha cumplido las seis décadas desde que fue fundada como la capital nacional. Rio de Janeiro ocupó este título hasta 1960. Por temas que no tienen relevancia en este relato, en la segunda parte del siglo XX se decidió que la capital se mudaba de la costa al centro-oeste del país. Se contrataron a los mejores urbanistas y arquitectos del país y se dio el banderazo de salida para comenzar este megaproyecto de construcción de una ciudad desde cero… este era el fin.
En los 41 meses de construcción, los medios fueron cambiando y adaptándose a los imprevistos que trae un proyecto de esta magnitud. Si adelantamos 57 años la historia, me doy cuenta de que ese fin terminó siendo una ciudad sin igual; se diseñó en forma de aeronave en donde la Esplanada refleja el cuerpo de la máquina y las alas están compuestas por edificios que tienen una simetría entre en un lado y otro, que, para un extranjero como yo, es casi imposible diferenciar de qué lado se encuentra situado uno del espejo.
Sigo parado en el medio de la Esplanada dos ministerios y entre muchas cosas, pienso sobre cómo los proyectos, sin importar su tamaño, costo o localidad, se rigen bajo principios similares. En este caso se le dio una hoja en blanco a esos eruditos de la construcción para erigir una ciudad; ellos, sin perder el fin de la mente, entregaron una metrópoli estructuralmente impecable. Los medios, probablemente queden en el olvido. Por mi lado, trataré de aplicar este pensamiento a mis proyectos más a menudo -aunque con certeza, serán mucho más pequeños - y tener presente que los medios abundan para llegar a un mismo fin.
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